Patético, mal, terrible y hasta despreciable lo tuyo. -
domingo, 27 de marzo de 2011
Y al final de cuentas, uno idealiza de sobremanera, olvidándonos lo mal que nos la hicieron, lo que nos podría haber pasado, lo que nos dolió que no estuviera ese alguien ahí justo en ese instante. Entonces, nos tapa esa pantalla ilusoria de "persona buena" que creamos en la cabeza, resaltando sobre todo, lo más lindo, lo que nos atrae, lo que nos gusta, lo que deseamos del otro. Nos pega fuerte pensar, nuevamente, en lo feo. Pero la sensación de bronca, de pronto se fusiona, no sé si para bien o para mal, con una nueva invasión de Romanticismo contemporáneo que llega por la misma idealización de la psiquis personal. Llega un determinado momento en el que te preguntás a vos mismo "¿Qué es lo que siento?" y, lógicamente, aparece esa frase tan trillada del "no sé".
sábado, 26 de marzo de 2011
Entonces, ella entiende que él no es capaz de ignorar momentáneamente su propio orgullo por el bien y la salud de lo de ambos; que no sabe reaccionar como uno puede llegar a predecir, en algunas situaciones; que se resigna a un "me da igual" por miedo o, quizás, porque sea esa su personalidad y ya. Él, que nunca entendería (tendría) la capacidad de notar, de ver y no tan sólo observar un poco las cosas; no era, entonces, capaz de ocupar ni la mitad del cargo de armador (que le correspondía) en aquella relación. Y ahora, todo es un caos que, imperceptible o no, está presente todo el tiempo.
A veces, me da la sensación que es sólo eso.. Sólo algo "carnal": un beso, un abrazo. Sin intenciones de herir, lastimar, ser peyorativa o despreciar (cosa que no me gustaría, no me corresponde ni quiero hacer), las cosas se deterioran por inmadurez. Si, esa inmadurez que alguna vez ella pensó que había superado, que había dejado atrás. Sin embargo, tal vez había sido así: lo había logrado. Pero, cuando uno se topa con situaciones de éste tipo, mucho se viene abajo... Hasta los mejores aprendizajes. El concepto de "pareja" que uno generalmente tiene es aquel que habla de crecer y madurar juntos, compartir, sentirse pleno con el otro, confiando desde lo más lindo hasta lo peor que pueda pasar; querer, valorar y respetar; ser de una sola persona y nada más. Bien, yo creo que para ella, eso terminó por romper con sus esquemas. Cada vez que lo pensaba, que lo replanteaba, que lo transformaba a su favor, todo empeoraba y mucho seguía por derrumbarse, como una pila de naipes. Lo que más le era tedioso, más allá de todo, era el simple hecho de imaginar, de usar una creatividad mala involuntaria y independiente a lo que ella de verdad deseaba. Suele suceder que, por ahí, la cabeza no recibe lo correcto, lo que "debe hacer" y termina accionando lo que "quiere hacer". Es, algo así como un acto fallido. Y, últimamente, se había estado manejando de éste modo y, para ser muy honesta consigo misma y con el que pueda llegar a leer ésto, era un intento desesperado por quitar la ansiedad y saciarse las ganas de estar bien con él.
martes, 22 de marzo de 2011
Raciocinio.
Todo iba viento en popa, se diría más tarde. Sin embargo, las cosas no siempre son perfectas, sino que se embarran con gran facilidad y, por ende, pasan a ser las manzanas podridas que pudren a las demás. Y, así fue. Llamadas en vano, mensajes de texto con otro tipo de decoficación que termina en una obligación, y no es algo exagerado; visitas por visitar, sin casi una mínima importancia real. Sino, más bien, una de cortesía. Juro por lo que más quiero en el mundo que lo que menos tengo son intenciones de iniciar una secuencia de bombardeos a su persona, lo juro. Pero, ahí estaba yo, controlandome para no dejar ir en gritos ese nudo brutalmente atado en mi garganta; esperando que ese momento llegue y sacar lo real, lo que soy de verdad. Nunca, hasta donde recuerdo, sentí una sensación tan parecida a esa. Era un constante impulso natural por golpear paredes, golpearlo a él mismo, hacer volar lo que sea que haya tenido encima o, definitivamente, irme. El silencio que creaba abismos entre nosotros, me presionaba de la peor manera, apoyando del todo mis pensamientos frente a tal situación y complicándome más. En definitiva, muy dentro mio, estaba segura que no lo haría, por más ganas que tuviese. Entonces, me quedé muda y solté lo que debía soltar en su momento. Honestamente, no sé. Uno sabe que lo que está diciendole al otro es racional y lógico, con toda la razón del mundo (si es que termina de decirlo, no como yo). No obstante, nunca va a dejar de existir la negación.. La bendita y maldita negación. Justamente, éste era uno de los motivos por los cuales me rehusaba a lo que hoy creé. Pero eso no tiene importancia ya. ¿Cómo iba a decirle que estaba desesperada porque me demuestre con acciones físicas lo que sentía, y no sólo con ese simple palabrerío? ¿Cómo iba a decirle que las cosas no habían estado bien desde que volví si, lo único que se me cruzaba por la cabeza había sido darle un beso o un abrazo? Me era imposible. Las palabras que torpemente emitía no eran del todo verídicas ni creibles y, por lo tanto, mi actitud tampoco. Al término de cada cosa que, en zig zag, nos decíamos; me corría por el cuerpo algo así como una "adrenalina" (por no tener una palabra adecuada) de no querer ésto, de irme y olvidarme de todo, de ser una sorda y no tener la capacidad para escuchar todo lo que venía, de esquivar con toda la intención la siguiente frase o palabra, es decir, de parar. Ahora bien, desde que acabó ese silencioso debate de pensamientos del uno y/o del otro, no ceso de buscar ese algo que me quite el pudor y me de una actitud más pertinente para momentos así. Y si, los sentimientos no se van y, creo yo, hasta dentro de mucho los voy a tener como un imán. Pero, qué más da. Las cosas, generalmente, nunca son lo que aparentan y, es algo que no me voy a cansar de repetirlo y, paulatinamente, de afirmarlo. En mi caso, compré el mejor de todos los peores. Si, pero no de manera despectiva ni peyorativa. Nada de eso. Querer cambiar a alguien es algo que me prohíbo por mas intenciones que tenga porque no corresponde. Pero, ¿Para qué estar con alguien si vas a estar mal? Todo cambia, escuché por ahí. Sinceramente, no sé si será así en algunas situaciones, pero en otras tengo la seguridad de que el amor, las emociones y/o los sentimientos, si lo hacen. Y, de la misma forma que alguien puede enamorarte, puede sin duda alguna, quitar lo mejor que te dió por nuevas acciones y actitudes mucho menos positivas para la relación en sí. Yo no pretendo que las cosas se terminen porque, realmente, no lo merece ni la relación ni yo. Pero pasa a ser una necesidad necesaria para uno el hecho de que la otra persona muestre interés. Y, quizás lo hace en la medida que puede, quizás no; a veces llega a uno, otras no. Bien, a mi me urge una señal, me urge mucho que me llegue porque así, yo ya no puedo. Tampoco voy a santificarme: sé que no soy una persona fácil ni dócil para negociar, lo sé. Sé que tengo más defectos que virtudes y, que entre tantas, los celos resaltan. Pero, "si vos estás conmigo es porque, sabiendo eso y todo lo demás, me aceptas; más allá que sea ocasional o duradero". Que no se malentienda: yo te acepté y sé cómo son las cosas. ¿cambiar? No, yo te conocí así y estoy con vos porque sos de ese modo. Pero, ¿Es mucho pedir, quizás, algo de interés en las acciones y no sólo en las palabras?.
lunes, 21 de marzo de 2011
sábado, 19 de marzo de 2011
Inerte al movimiento.
"Sigamos cambiando, sigamos creciendo", me dijeron ayer. ¿Qué loco no? Me puse a pensar y repensar, como siempre y quizás algo más, para toparme con una realidad que, generalmente o casi siempre, pasa desapercibida a nuestros ojos o forma de pensar. Lo cierto es que, tal como me dijo esa persona, así estoy y me ví. Gustos novedosos, géneros de música muy diferentes, "open mind", otra capacidad de racionalizar y entender, particular forma de accionar y/o tomarme las cosas, aunque con una marcada línea de lo clásico, lo de siempre. Me asusto, me calmo y lo acepto, vuelvo a asustarme (por no decir "sorprenderme") y... ¿Mucho quedó afuera?. Igualmente, no sé si conforme, pero estoy relativamente bien y calmada, sintiendo cómo y de qué manera una tempestad tranquila me pasa por encima y yo sin hacer absolutamente nada, con una quietud que incomoda.
viernes, 18 de marzo de 2011
- Aprendí que los amores eternos pueden terminar en una noche, que grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos. Que nunca conocemos a una persona de verdad, que todavía no inventaron nada mejor que el abrazo de mamá, que el "NUNCA MÁS" nunca se cumple y que el "PARA SIEMPRE", siempre termina. -
jueves, 17 de marzo de 2011
"Te amo(s)" que iban y volvían, juntos a una pila de "te extraño(s)". Sentía que no era suficiente pero, tampoco era poco. No decía, en casos como éstos, con frencuencia palabras de este tipo, mucho menos cuando se trataba de una pantalla ilusoria o al menos, esa sensación tenía. Exacto, no estaba convencida del todo, pero necesitaba volver a sentir algo. Entonces, se la jugó. Tiró una vez más los dados con la firme intención de que, aunque sea ésta vez, la suerte esté a su favor. Después de todo, ¿quién no hace lo que sea por estar bien?- Sostenía con actitud. No tenía una mínima importancia el tiempo que llevase, pero creía tener la seguridad de estar preparada para algo más. En fin, se dio. Quizás por suerte, por casualidad (sin creer en ella), por destino o, simplemente, resultado de una simple lógica causa-efecto que ella había creado inconscientemente. Feliz estaba en un principio, chocha. Pero, el ser humano es un sistema complejo instalado dentro de un entramado perfecto y, como suele suceder a veces, surgen cosas que ni la palabra puede explicar. Se trata del debate más maravilloso del mundo: El de uno mismo. Era un dualismo de bienestar simultaneo a la incomodidad. Si, así es señores: ella no sabe qué es lo que sucede y, así está, sin ser capaz de pilotear, manejar o como le digan; algo que mira como incomprensible. Momentos son momentos, pero esto es lo que está pasando interiormente en ella, ya.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Son las 2 de la mañana con unos cuantos minutos pasados. Es relativamente temprano todavía y ella acompaña a esta noche "en pañales". Está sentada, tranquilamente, con auriculares que la borran automáticamente del mundo real y la trasladan a uno paralelo pero, muy diferente del primero. Suenan canciones del recital Unplugged de Shakira y, lo primero que le ocurre es la rara sensación de estar sentada en uno de los bancos de ese estudio, gran espectadora de la cantante, disfrutando el momento. Bien, evidentemente no está fisicamente ahí, pero la sensación es increíblemente real. Supone, entonces, que va a ser una noche reflexiva y de paz. Su ánimo es tolerable, pero podría estar mejor. Sin embargo, la pasa bien. De pronto, se le ocurre escribir... Describir su momento en tercera persona, mirándose fíjamente desde una perspectiva distinta y un tanto más elevada a la de siempre. Si, es capaz de notar que está bien, pero que podría estar mucho mejor.
martes, 15 de marzo de 2011
Puntos que suspenden.
Me desperté, como una que otra vez, con un pensamiento anclado en la cabeza: VOS. No quería meterme, no quería "enamorarme", no quería volver a sentir esas cosas que uno tiende a sentir cuando está completamente bien con otra persona, no quería volver a ser responsable de otras irresponsabilidades que posiblemente se dieran, no quería lastimar ni lastimarme, no quería verle la cara, nuevamente, a mi enemigo más grande: el miedo; sin embargo, acá estoy, echándote de menos como la mejor y con una desesperación que me corre todo el cuerpo por verte o, aunque sea, por escucharte unos cuantos minutos. Si, desesperada. Bajé unos cuantos kilos por pensar que podría llegar a engañar mis pensamientos con otras cosas, otras actividades; pero, evidentemente, lo autoimpedí porque no era saludable ya. Pasé de tenerte todos los días a "ausentarte" casi todo el tiempo. No me conocés bien, pero tenés conciencia del grado en que los celos me crean películas y yo las compro, como una chiquita que va a ver un estreno nuevo de cartelera. Se me van los brazos por querer abrazarte cada vez que te imagino. Me asusto más y más, a medida que pasan los minutos, las horas, los días; porque, casualmente, nunca tuve ansiedad más grande, desde hace bastante, de estar con alguien. No serás el mejor consejero y contenedor, no te gusta lo cursi como a mi; a veces, exageras como yo o peor, te guias un poco más que mucho por tus amigos, haces cosas que a mi me incomodan y lo sabés pero, así y todo, hoy te necesito al lado mio. Un mes, "no es nada" hubiese dicho entonces, pero ves... ES ALGO. Y si bien no quise estar ni sentirme así, ya "estoy en el baile", ¿por qué no bailar?. Parecerá estúpido, excesivo, mucho, exagerado y más que trillado lo que escribo, pero hoy era necesario ponerlo así como está.
domingo, 13 de marzo de 2011
El día comenzó ventoso y frío. Sin embargo, está frío desde hace un par de semanas, para mi. No me tomo las cosas muy a pecho, si es que no lo requieren aunque, por momentos, esas simples cosas vienen por su cuenta y tienen el atrevimiento de golpeármelo para que sean requeridas. Intento frenar, limitar, poner los puntos, controlar, pilotear, manejar; pero, a veces, no obtengo buenos resultados. Es un 13 de Marzo que sólo me inspira a dormir y no pensar; a tener hasta el teléfono celular apagado para no escuchar a nadie, ni siquiera a la persona con que, realmente, tengo ganas de hablar y decirle que lo necesito; a cerrar los ojos e imaginar cosas buenas o que, por lo menos, sean a mi criterio, un poquito mejor de lo que se vive; a apagar la luz y fusionarme con la oscuridad. Evidentemente, hoy sigo el criterio o la intención que tiene, realmente, el verdadero domingo: Apagarme. ¿Cómo estoy? Creo que se nota. No sé si tengo ganas de escribirlo, pero creo es algo así como una "inconfundible confusión" que, justamente, me confunde y me retrae a funcionar como corresponde. I hate this sunday.
viernes, 11 de marzo de 2011
This morning.
- Siempre pensé y pienso que, si fuera por mi, andaría todo el tiempo con un papel y un lápiz encima para escribir en cualquier momento. Hace un rato, llegué de correr. ¡Qué impresionante sensación de bienestar! Mientras caminaba por el asfalto vacío de las 8 de la mañana, tenía una congestión de pensamientos de todo tiempo: buenos, malos, tristes, alegres, de rencor, de bronca. Sobre todo, de los últimos. Cuanto más me acordaba, más rápido y con más fuerza corría. Lloraba, transpiraba y sentía el ruido de mis zapatillas en el pavimento. Sinceramente, yo no sé qué tiene eso de especial, pero puedo asegurar que, en éstos momentos, estoy "de diez". Es increíble cómo una mañana, con una actividad insignificante y casi imperceptible a la hora de hablar de "deportes"; puede hacer que te sientas mejor, puede calmarte y lograr que pienses en frío.
Extrañaba, mucho. No tenía una mínima idea de cómo era irme, estar un tiempo lejos y volver para observar con cautela la calidad de vida sin vos que llevan los de aquel pueblo. (Jaja) De más está decir que me llevé una gran decepción. Si, o por lo menos, así lo estuve sintiendo hasta ahora. La persona que más echaba de menos es la misma que está logrando que ceda, que me vaya. Ojo, no se malentienda, no es por miedo ni por algún (inexistente) "respeto"; sino por sus actitudes y por la intolerancia que tengo ya. ES INSOPORTABLE, en pocas palabras. Pero bueno, son cosas que pasan. Me desvié un poco del tema: caminar. Liberar tensiones, descargarse, hacer catarsis de una forma tan pero tan saludable; es lo mejor que puede existir, lo mejor del mundo. -
miércoles, 9 de marzo de 2011
domingo, 6 de marzo de 2011
Tengo la incertidumbre de no saber si ésto es correcto, si dejar fluir, si soltarme y que sea lo que Dios tenga planeado que sea, si liquidar ese miedo de terminar mal, o no. Al lado, paralelo a ésto, yo lo extraño. Si, soy yo la que habla. La piba que no quería volver a tener nada importante, por lo menos ahora; la que juraba y re juraba que no iba a meterse de verdad en otra historia de esas, de novelas de ficción que sólo pasan, justamente, en la ficción y nada más. Sin embargo, acá estoy, sentada y escribiendo. Dando luz verde a la afirmación "me estoy enamorando de nuevo", que alguna vez publiqué en éste blog o, simplemente, se me cruzó por la cabeza. No tengo una idea como la gente, pero creo poseer la seguridad (todavía) de que necesito mucho esos abrazos sin fin, esos besos suavecitos y tan nuestros como esas peleas y susurros al oído; para estar, relativamente, bien.
sábado, 5 de marzo de 2011
Hace rato leía el blog de una chica un par de años menor que yo. Entre línea y línea, me topé con un razonamiento generado por un mismo denominador en cada uno de los textos publicados: yo pasé por eso. Sin embargo, cada palabra que leía me daba una sensación de superación, por unos segundos, de eso que me había atacado a mi también y ya se había convertido en una "extensión" innata de mi persona. ¿Será posible que, de manera involuntaria e inconsciente yo haya resuelto aquellos asuntos pendientes que, en su momento, no eran más que simples callejones sin salida alguna? o, ¿tal vez sólo una más de las tradicionales cosas que suelen sucederme?... Cultivar incertidumbre es uno de los gajes del oficio.
viernes, 4 de marzo de 2011
Qué lindo es respirar la dulce sensación de olor a "San Pedro", nuevamente y sobre todo, después de haber vivido lo que viví. Qué lindo es volver a mi lugar, mi espacio, mi terreno, a lo que me pertenece y, claramente, le pertenezco... Aquí. Sin embargo, yo tengo presente que muchas cosas han transcurrido desde la última vez que estuve tecleando todas y cada una de las letras de éste teclado amarillento. Por eso, corre por dentro mio, como un imparable impulso de mejoría, las complicadas e inexplicables ganas de contarles un poco cómo y de qué forma he pasado éstos días que, finalmente, se hicieron eternos. Pero, para eso, voy a citar algunas cosas que escribí en otros contextos que no son, precisamente, internet ni éste blog. Al no pensarme una persona que tiende a crear "aburrimiento" en los demás, aunque sí un sólo un poco de monotonía, voy a transcribir lo último que escribí en Tucumán y, de paso, se enteran un poco de las cuestiones de una aparente estadía en cautiverio, sin la necesidad de tomarse tan literal la cuestión. Acá les va.
"Estoy agotada de ésto. Me duele la cabeza y siento la terrible intolerancia de algo que no puede contenerse más, de algo que va a estallar en cualquier momento. Sinceramente, ya no tengo más idea de qué es lo que voy a hacer. Estoy desesperada por salir corriendo, por OTRA rutina, por reconocer caras conocidas aunque sea en una esquina sin nombre alguno o, mínimamente, de hacer algo distinto cada día. La radio suena y suena todos los días, sin cesar. Ya ni la música que antes me hubiese contenido y consolado internamente logra hacerlo. Acaba de sonar el celular, acto seguido, se abre un mensaje de texto con la palabra "fuerza" y yo, sin saber qué hacer todavía. ¿Por qué retraso mi vuelta si tengo la posibilidad de volver? ¿Por qué carajo me pasa ésto que, ni siquiera en los peores momentos, me pasó? No entiendo el sentido de la línea esta, aunque a la vez, sea consciente (y mucho) de cómo es la cosa. De cualquier manera, aquí estoy, procurando encontrar ese "ratito de fuga" que alguna vez alquien me enseñó, o quizás trató que aprenda, para situaciones o minutos como éstos, nostálgicos, límites, golpeadores. "Todo sea por un futuro mejor", leí por ahí. No niego que tenga razón, porque quizás y con toda seguridad, la tenga. Sin embargo, es inevitable ésto. Si, inevitable, ni palabra más, ni palabra menos. No sé si sería mejor o peor estar más sola de lo que realmente estoy, ya que de cualquier manera, lo estoy todo el tiempo. Tal vez, una persona es apoyo. Dos, un pilar más duro y menos flexible; pero, muchas veces (como ahora), ni el mejor de los apoyos puede corresponderte o "servirte", por así decirlo, como vos lo necesitas, lo requerís.
Hacía bastante que no tocaba un cuaderno, la computadora, ni una mísera servilleta descartable. Capaz que es eso, capaz que no. La cuestión es que hoy me acerqué mucho a lo que se dice o algunos llaman "desesperación". Si, y todavía ni se acerca a la mitad de todo. Las manos se me van, las palabras me fluyen en la cabeza como diccionario irregular, que no termina de ordenar alfabéticamente cada letra y ya va soltando las palabras que tengo que escribir acá. No es obligación, no es "desahogo" ni "ganas de sentirme mejor", aunque no estuviése demás algo así; es, sencillamente, el impulso humano de sobrevivir (¿o supervivir?). Y, algo de eso tiene: es una supervivencia constante la que llevo aquí desde hace un par de semanas. Siento que cada vez conozco mejor ésto, pero estoy empezando a sentir vergüenza por las otras veces que dije lo mismo, sin tener la mínima idea de lo que ésto conllevaba y, sobre todo, sin entender que no (son) eran "vacaciones" por unos cuantos días más. Lo repito, oigo lo que repito, lo vuelvo a repetir, miro a mi alrededor y no termino de comprender cómo es posible que ésto sea una NUEVA VIDA para mi. Puede ser que nunca haya entendido bien el mensaje, como puede que no (aunque, me parece, es lo menos acertado). No obstante, así estoy hoy. Con todas las ganas del mundo de salir corriendo y tomarme el primer micro a ese pueblito basura, que sea lo que sea, es mi casa y lo que más añoro en el mundo. Ya no se trata de imaginar viajes a otros países del mundo u otras provincias; mucho menos de estar pensando en qué quiero ser y demás. Lo único que quiero, deseo y espero es ver a los míos. Estar tranquila, sin ningún problema (excepto aquellos que nunca se van a ir y que, por ende, siempre están), haciendo algo con alguna persona de confianza. Nada de cuadras largas, de anchas calles pavimentadas, de gente que te choca por doquier, de grandes edificios que marean a cualquiera, de caras absoluta y remotamente desconocidas, de un mismo circuito por recorrer, de las mismas cosas para hacer...¡BASTA de eso! Aquí nada es lo mismo. No encaja un "me da igual", no se da un "igual, te veo más tarde", no aparece un "permiso - gracias" por inercia o, simplemente, por cortesía. Todos viven su ritmo y los demás, que Dios se apiade de ellos. Acá uno es, sencillamente, uno más. Nunca se encuentra, ni por casualidad, un "éh, yo te conozco" ni un "Hola Ganzita, ¿cómo te va?". No busco seguir imponiéndome excusas, razones o motivos de por qué me pasa lo que me pasa ahora; no intento ya ilusionarme y persuadirme con gran facilidad de que todo ésto se me va a pasar unos segundos después de haber escrito éstas líneas en una catarsis sin fin. Solamente, quiero ser lo más sincera y abierta que puedo ser, decir lo que verdaderamente pienso, siento y me pasa, como sea y de la forma que sea. ¿Llorar? Siempre pensé que reprimir lágrimas es un signo de estupidez humana y, claramente, por el contrario, llorar es ser valiente. Entonces, ¿por qué carajo me duele y cuesta tanto dejar soltar éstas lágrimas? Okey, quizás es por eso. Por el hecho mismo de que son las primeras que se escapan después de tanta represión personal en todo éste tiempo transcurrido ya y, como suele suceder, lo primero de todo es lo más difícil o complicado de explicar o, mejor dicho, de buscar una explicación y, a su vez, una nueva excusa perfecta que logre hacerme sentir un poquito más fuerte de lo que, realmente, llego a ser (si es que lo soy, en algún punto). El punto es que puede ser (y también creo que ES) que haya algo más. Algo más que me tenga indiscutiblemente apática, tirando a un poco triste. ¿Qué necesidad hay de negar que quiero estar allá, en su cumpleaños, pasándola de lo mejor con toda la familia en otro de esos días tradicionales en que compran tanta comida que siempre sobra para el día que sigue? Bien, ninguna. Eso es exactamente lo que también sucede: el estar ausente en un día importante, por lo menos para mi. Mirar el reloj digital del teléfono celular cada dos minutos y notar que el tiempo, últimamente, corre lo más lento que puede es otro de esos tantos "tics" que, éstos días sobre todo, estuve generando casi de manera inconsciente.
Yo puedo ser la mejor o la peor persona del mundo, puedo ser la persona más fría como la más cálida y cariñosa, puedo llegar a transformarme en "la maldad personificada" o, contrariamente, ser un "ángel caído del cielo". Puedo estar tranquila y, a los dos segundos, ser la persona más histérica e insoportable que la gente haya conocido. Cortante o amable, idiota o de buen humor, enojada o triste y, ganándole a la velocidad de la luz, estar feliz o alegre. Bien, ahora sólo se trata de transportar todo eso aquí: es una constante y frecuente pelea de cambios de estado o humor a corto plazo que, se modifica con el mínimo, insignificante e imperceptible suceso. Por ahí, nadie pueda entender ésto que me ocurre, capaz que no hay tal explicación que me llene y me satisfaga para saber cómo voy a encontrarme en los últimos cinco minutos; o bien, esté ahí y se trate de un razonamiento completamente psicológico que, apenas me cuenten cómo funciona, lo retenga por un corto lapso de tiempo y luego se me olvide. Con toda la sinceridad del mundo, no lo sé. Pero acá estoy, sentada en la cama con una computadora al frente, que sigue el ritmo de cada uno de mis dedos tecleando sin parar, al mando de una mente que anda, prácticamente, suelta, sin un seguro de vida, sin un seguro de un estado sano y correcto. Me importa, básicamente, muy poco si ésto es algo coherente o no, si es corto o largo, si es entendible o cada palabra está en las nubes. Mañana, quizás, salga a correr, a caminar, liberar un poco las tensiones que tengo que, aunque no parezca, están más que instaladas y cómodas en mi cabeza y cuerpo. Lo noto, lo siento de una manera tal que me es, abusamente, complicado escribir o, en otro medio, hacer entender a alguien. Siguen saltando frases de mis sesos filosóficos como si fuera que nunca pudiese terminar ésto, cosa que tampoco quiero. "vos elegiste ésto", "odio no poder hacer por vaga, lo que quiero", "necesito otra cosa", "es como estar presa de tanta libertad" y algunas otras cosas irrelevantes a éste texto. Aunque de eso se trata, me parece. De cosas irrelevantes que al poco tiempo se vuelven lo más acertado y cierto de lo que (me) sucede. Pasan a ser totalmente relevantes. Igualmente, la frase describe exactamente lo que significa estar acá. Esa libertad que, por ahí, antes no existía o nunca era puesta en práctica, de golpe, pasó a tener un papel protagónico en esta nueva parte porque aquí es completamente lo contrario a lo anterior. Es un ir y venir constante y, hasta ahora, sin sentido alguno, con toda la libertad del mundo. Sin un "¿A dónde vas?", "¿Qué estás haciendo?", "¿Necesitas que me cruce así estoy con vos hasta que vuelva tu mamá?"... Y, si. Otra vez algo de agua salada, generada por mi, en los ojos. Porque hasta los detalles más estúpidos que alguien podía llegar a tener conmigo dejé pasar. Porque hoy, más que nunca, extraño de la manera más inesperada a aquellos que siempre me hicieron saber que buscaban un ratito con mi presencia al lado. Pero, ya no hay tiempo para arrepentirse. ¿Qué más da? Ya nada cambia, ya no es necesario ese "crucencé a comer que es tarde", es imposible que con sólo pensarlos, recorran más de doscientos kilómetros y me den ya el abrazo de oso, que tanta falta me hace desde que empecé a echar de menos todo aquello. Es posible que, al "terminar" ésto, me cepille los dientes con cada uno de los productos dados por la dentista, me ponga el pijama y me acueste. Entre acomodo, vuelta para un lado y vuelta para el otro, se me haga imposible controlar la salida de más y más lágrimas traviesas, que representan el inmenso y, raramente, extraño vació que se está desarrollando dentro mio. Voy a llorar cinco, diez, quince, veinte minutos y, con suerte, logre dormirme sin ponerme a crear pensamientos de más que terminen por arrebatarme la poca fuerza que me queda para aguantar todo lo que se viene que, por cierto, no es nada diminuto, pequeño o menos complicado que ésto; sino, paradójicamente, todo lo contrario."
viernes, 11 de febrero de 2011
Tengo, no sé si desgraciada o agraciadamente, una manera tan particular de sentir y percibir esas sensaciones y cosas más ínfimas que, casi todo el tiempo, me asustan y sorprenden. Hoy, no es la excepción. Sin embargo, me dí cuenta que de la forma más rara, todo se termina aclarando para que podamos ver mejor las cosas y pensarlas un poquito más en frío de lo que diariamente lo haríamos. Una vez me creé una escala de sensaciones, emociones y pensamientos, algo que sigo manteniendo con vida muy dentro mio; para usarla en cada situación que me tocase vivir. Hasta ahora subsiste a cada cosa que siento y, gracias a ella, ahora entiendo mejor lo que vivo. Pero, ese no es el punto, sino el que, por medio de ésta dichosa barrita con diferentes niveles, observé que, sea como sea y con quién sea, el amor siempre comienza desde lo alto, desde el nivel superior, una gran diferencia con las demás cosas. En fin, está en lo más alto que puede y, a medida que las personas se van conociendo, van viviendo más cosas juntas, tienen más confianza que al principio y, por ende, se quieren mucho más; ese medidor va, imperceptiblemente, bajando. Nunca entendí bien de dónde y cómo se me ocurrió (ocurre) pensar cosas de éste tipo, pero la verdad es que, tengo razón. Yo creo en las paradojas, en los "si, pero no" y hasta en las dualidades. Por eso, siento que este "fenómeno" es uno de ellos. ¿Cómo es posible que, cuanto más queres y añoras a una persona, más bajan esos valores de la altura superior?. Otro misterio sin explicación coherente de parte de mi capacidad racional.
jueves, 10 de febrero de 2011
- ¿Por qué sos tan lindo?.
- Jajaja. Si la linda sos vos, la que me vuelve loco! La que hace que no deje de pensar ni un segundo en vos! La que me roba miles de sonrisas, sos vos nomas miamor. Por eso siempre te digo que sos la única, por más que penses que acá estoy con putas o lo que sea.
- Jajaja. Si la linda sos vos, la que me vuelve loco! La que hace que no deje de pensar ni un segundo en vos! La que me roba miles de sonrisas, sos vos nomas miamor. Por eso siempre te digo que sos la única, por más que penses que acá estoy con putas o lo que sea.
¿Vos te diste cuenta o llegaste a notar que, cada día, con cosas que casi siempre son pasadas por alto, yo estoy siendo feliz?.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Yo estoy para vos.
Hay cosas que pasan porque tienen que pasar, para que todo esté mejor, para TODOS. Al principio, no se entiende bien el por qué, el cómo, el cuándo, ni el dónde. Cuesta discernir, un poquito, lo que uno siente con lo que realmente pasa afuera. Duele ver y sentir una realidad muy distinta a la de ayer. Te sentís culpable sin motivo alguno, te enojas porque no es lo que vos pediste ni lo querés para vos ni para todos los tuyos, sentís todo lo malo fusionado en una terrible bronca que no la para nadie, ni siquiera las explicaciones, ni el apoyo de la gente, de tus amigos, de los ajenos. Sin embargo, sigo insistiendo en que la causalidad una vez más se metió, pero para que las cosas, de ahora en más, mejoren de a poquito. A nadie le sirve estar en una incomodidad constante con otra persona, sabés? Y a eso, hay que saberlo mirar desde un punto entendible. Muchas cosas van a cambiar. No va a ser lo mismo un domingo, por ejemplo; pero son situaciones que nos presenta a nosotros, los más especiales; este entramado perfecto que es la vida, para hacernos reaccionar, para hacernos vivir, para hacernos crecer un poquito más que el resto y entender lo que a pocos nos toca. Si yo hablo, lo hago desde la experiencia, desde mis vivencias, desde lo que, a grandes rasgos, sé lo se siente. Te marca, si. Es imposible negarlo, pero hay marcas que, quizás en un futuro no muy lejano, te enorgullezcan al pensar que fuiste capaz de pasar por esto y, ¿por qué no ser feliz igual que los demás? .
Siempre se me pasó por la cabeza esa idea loca sobre las mocositas que se ponen "de novias" con pibes mucho más grandes que ellas. Personalmente, no tengo la más pálida idea de por qué pero, siguiendo lo que pensaba, llegué a comprender aunque sea solamente una mínima parte de todo eso. Histeriquean, saltan con celos por cualquier cosa o persona, se hacen las nenitas, tienen caprichitos típicos de su edad y, para ser más específica, son unas muñequitas más fáciles de manejar que las dichosas "Barbies". Sin embargo, ese no es el punto, sino que, como siempre, tiene que haber alguien o algo que te levanta los párpados y te hace ver lo que sos vos también. Si, como verán, entendí que, a pesar de mi edad, soy una nena más. Alguien grande que se perfila toda su vida a ser una mocosa más, caprichosa, celosa e histérica. Más grande que en otros tiempos, pero más chica que en los de ahora. Supongo que, algún día, las cosas van a a cambiar y van a ser tan diferentes de las de ahora que voy a terminar asustándome, pero es un riesgo por el que corrió toda la raza humana, prácticamente. Y, para terminar lo que tengo ganas decir, no puedo creer que lo haya dicho ya.
martes, 8 de febrero de 2011
sábado, 5 de febrero de 2011
Siempre odié todo lo referido a perforaciones, piercings, tatoos y demás. Paralelo a eso, toda la vida tuve aprehensión a todo eso, cuestión de impresión. En otros tiempos, hubiese jurado que nunca en la vida me haría nada de eso. Sin embargo, hoy estoy pensando seriamente en hacer que me hagan algo diminuto y discreto en el omóplato.
A veces, pretendemos irnos, mudarnos de casa, de ciudad, de planeta, de galaxia; sólo por el hecho de tener problemas. Al parecer, no se nos ocurre con frecuencia pensar que así nos vayamos de aquí, los problemas van a seguir estando. No se nos ocurre creer que, generalmente, nosotros somos el problema.
Dicen que el pasado ya fue, ya pasó. Es eso que, muchas veces, deja grandes huellas que perduran con cada día, semana y año que pasa; otras veces, se lo "olvida", se lo supera, se lo transforma en un mañana mejor. Dicen tantas cosas que, en su mayoría, se vuelven tan complicadas para el que tiene que poner la carne y vivirlas, que nadie se imaginaría eso.
Hay días, como hoy, en los que sentís que ese pasado que alguna vez te dejó una manchita de dolor, vuelve. Dudas, pensas y repensas las cosas como si ese pasado estuviese encarnado en el ahora. Sin embargo, entendes, sin negar absolutamente nada, que hay cosas que no van a cambiar, ni siquiera cuando las personas que accionaron "lo hayan hecho". ¿Cómo se puede confiar en alguien que, mucho o poco, fue una razón en el accionar de otro para que tu vida se complique tanto como consecuencia de eso? ¿De qué forma se perdona, se supera o "se suelta" algo así? ¿Con qué cara puede alguien mostrar amabilidad después de joderle la vida a esa persona? No me creo alguien superior para juzgar a las personas por cosas que eligieron erróneamente en otro tiempo, tampoco tengo Alzheimer para olvidar cómo y de qué forma me afectaron las consecuencias de esos errores; pero, soy consciente que hay cosas que etiquetan a uno por lo que fue e hizo y que, influyeron tanto en su momento que es imposible dejar pasar eso, más allá de que uno haya cambiado o no.
viernes, 4 de febrero de 2011
- No todo lo que se me ocurre poner aquí es bueno, correcto o cuerdo. No todo tiene mucha coherencia ni cohesión. No siempre sé qué hacer, cómo reaccionar ni qué escribir. Sin embargo, ésto es lo que soy. Lo que es casi imposible escuchar salir de mi boca o pensar que pienso. Es ésto y no hay más, sin vueltas que dar. Por ende, nadie está en la obligación de leer lo que no (debe) quiere. -
Bueno, parece que si estás en, relativamente, todas. Gracias por soplarle la oreja a la suerte de la manera más impredecible y invisible que hay, porque ni siquiera yo lo noté. No sé si pensar que aquello anterior que había articulado tantos malos tragos, fue un aviso de antemano de todo ésto que pasa que, paradójicamente, es tan bueno; o, es cosa inexplicable y, prácticamente, incontenible para la razón humana de cada acto y hecho que fue sucediendo y que, como tal, tuvo sus consecuencias. De cualquier forma, es lo que pasa y, con toda la sinceridad del mundo, es una de las pocas veces que siento que no estoy haciendo nada malo como para pifiarla nuevamente. Sin embargo, necesitaba agradecerte, más allá que crea que existís o no. Necesitaba algo en qué aferrarme para creer. Sí, y fuiste lo primero que en lo que pensé y la última "persona" que se me ocurriría. En fin, ni la lluvia de hoy pudo mojar tremenda vibra positiva que porto.
"(..)Volver, con la frente marchita..(..)" (pero felíz y conforme). ¡Si, sí señores! No pueden imaginarse de bien, de conforme, de alegre que estoy. La sensación de sacarse la mochila más pesada que cargaba en hombros, sobre todo cuando el año está "en pañales", recién. Conocí el lugar, la gente o, parte de ella; el sistema y demás. Demasiado conforme y satisfecha conmigo misma, estoy. No es importante que el texto no tenga coherencia, en éste caso; sino que entiendan lo BIEN que me siento.
lunes, 31 de enero de 2011
- Al final, se largó la lluvia. Se fue un poco el aire caliente y llegó la brisa fresquita, esa que tanto alivia después de un día pesado. Con las gotas de agua llega también, poquito a poquito, ese antojo insostenible de tenerte aquí conmigo, de un abrazo de oso y de esos besos tan nuestros. Si, me pongo tonta y empiezo de nuevo con las cursilerías típicas de cualquier "adolescente" que, como tal, adolece diversas cosas pero que, evidentemente, siente muchas otras y que sólo define como "raro" el volver a sentirlas. Sin embargo, ese no es el punto, sino el empezar a quererlo como lo quiero. Realmente, uno de los mejores recuerdos en todo el mes que se va.
Dolores de estómago, acidez, falta de aire, contracturas: Ansiedad. Si, definitivamente es eso. Estoy cagada de las patas, por decirlo vulgarmente. Es genial poder subirse a un micro que te lleve a unos cuantos cientos de kilómetros de casa y llegar a una ciudad más grande, con más gente desconocida y vos ahí, aprendiendo a ubicarte un poco con las calles. Sin embargo, así como es genial, también te come la cabeza la idea de estar ahí, vos tan diminuta en frente de algo tan imponente como lo es una experiencia de éste tipo, absolutamente nueva. No dejo de pensar en qué voy a hacer, cómo voy a llegar, cómo me voy a ubicar cuando esté allá. No sé, no puedo dejar de lado la ansiedad que tengo encima por todo lo nuevo que se viene en tan sólo unas cuantas horas, así también como por eso que desconozco. Necesito escribir mucho y, para ser honesta, cuando entro y tengo todo listo, se me van las pocas palabras que pensaba y repensaba poner para sentirme más desahogada, o por lo menos, en parte.
domingo, 30 de enero de 2011
Gris: Neutro.
Finalmente, el bendito asunto pendiente se va esfumando. Menos carga, menos peso, menos bronca van quedando en mi mochila sin fondo. Estoy feliz por eso, por fin puedo ver cómo algo pasa por sus etapas para luego, terminar y liquidar de una vez por todas. No era lo que esperaba, para variar; sin embargo, aquí estoy, conforme y aceptando sin contradicciones lo que se me propone. Claramente, no hay condiciones para tener pretensiones de ningún tipo y eso es algo con punto final. Pero, estoy mejor por ella, no por mí. La veo "pesada pero más liviana" y que nadie me venga a discutir eso. Creo que me voy a romper la cabeza estudiando para no decepcionarla, después de todo lo que pasamos para estar donde estamos. Dentro de unos días se viene la parte peligrosa y, poco a poco, voy metiéndome en "la boca del lobo". Me presiono a mi misma para crecer un poquito más en cada día que pasa y, agarrar las riendas de lo que elegí para mi, con la esperanza de no haber pifiado nuevamente, mucho menos en algo tan importante como lo es lo que vas a hacer toda tu vida. De la forma que sea, tengo una leve sensación de "liviandad".
¡Qué idiota te hace el amor!
Estoy empezando el proceso de convencimiento para sincerarme con vos, decirte las cosas claras y como son y, finalmente, estar tranquila conmigo misma. Nunca voy a negar que llegás en el momento oportuno, justo para encajar en mi caja de pandora como el cable a tierra que aparece para estar bien en momentos que podrían corromper a cualquiera. Te quiero, lo sabés. No me caben mucho las cursilerías cuando tienen que salir de mi, creo que eso es algo evidente que debés haber notado; sin embargo, es imposible que deje de decir que estás escalando, poquito a poquito, una montaña con gran elevación donde, cada centímetro que subís, me importas más y más. Por otra parte, vos sabés cómo soy, más cuando se trata de relaciones amorosas. Se le antoja aparecer a esa persona fría, que piensa cautelosamente cada cosa antes de hacer o decir y que, sin motivo alguno, no suelta más que "forreadas" baratas cada dos segundos. Por eso, necesito ésto. Decir aquí lo que no digo allá. No quiero precipitarme, apurarme, afirmar ni asegurar cosas, sentimientos, sensaciones ni acciones cuando, hoy, poco es concreto y seguro. Si, con ésto no tengo por qué negar que tengo miedo (como antes). Vuelve ese pánico de una manera imperceptible y paulatino que, me come la cabeza con frases como "no te metas en líos, de nuevo". Y, vos decís: ¿Che, pero si estás tan bien, cómo se puede tener miedo?. No sé si es una respuesta, pero creo que, casualmente, es eso. Miedo a perder, a que todo salga mal, a que las cosas no sigan como están ahora, miedo a sufrir o hacer sufrir. No obstante, sigo insistiendo que no tendría que ser así de estúpida egoísta e inconformista conmigo misma.
jueves, 27 de enero de 2011
Yo ya no tengo ganas de pensar en eso que duele, molesta y sólo articula cosas no oportunas a mi felicidad circunstancial. Sin embargo, como ven, aquí estoy. Circunstancial o casual, o no; me hace bien. Un mes, más allá que de ese mes, sólo hayan sido unos quince días; me llena como pocas cosas. Las mariposas de alguna vez llegan cada vez que organizamos dónde vernos, como si fueran los primeros días de la primavera. Esos nervios lindos que añoraba, retoman su lugar y me hacen sentir como la más tonta, pero una tonta que está feliz en éstos momentos. No quiero afirmar nada, no quiero dar seguridad, no quiero etiquetas ni terceros en discordia, pero quiero hacer saber que, gracias a ésto tan lindo que se generó de la nada misma; estoy más positiva y "menos realista" que en otros momentos. Por eso y por mucho más que pertenece a un círculo más íntimo, le quiero agradecer. No me precipito ni tampoco me gustaría que todo pase volando sino que, por el contrario, sea una relación de segundo a segundo, espontánea y paulatina. De cualquier manera, hoy estoy feliz.
UN MES ♥.
martes, 25 de enero de 2011
Ésta mañana, amaneció nublado y medio fresco. Pensé hasta el mediodía que iba a estar así todo el día, y que hasta llovería un poco. Sin embargo, hasta el peor de los pronósticos puede cambiar. Son casi las 4 de la tarde y hay una linda resolana con la casi presencia del sol en el cielo. Pareciera que mucho mejoró desde hace un par de horas atrás.
lunes, 24 de enero de 2011
domingo, 23 de enero de 2011
Perplejidad.
Siento tanta paradója que, con toda la sinceridad del mundo, no logro entender. Estoy tan harta, tan saturada, tan cansada, tan podrida por todo, que ya no quiero nada. NO QUIERO NADA y a la vez, TODO.
Quiero algo que soy conciente que no tengo, pero que sé que puedo tener. QUIERO IRME, NO VOLVER. No quiero pensar, no quiero estudiar, no quiero sentir, no quiero más nada. NO QUIERO EXISTIR MÁS.
jueves, 20 de enero de 2011
Y no sé si será como entiendo, no lo sé. Pero me siento tan perseguida por cosas que aparecen y leo que, se me hace necesaria la necesidad de dar explicaciones de qué es lo que hago, digo o bien, el por qué de mi ausencia aunque esté en el pueblo.
Disculpame si me pierdo por la ciudad, yo que tanto me quejo de los que hacen eso. Si no aparezco es porque es así con todos y porque, aunque me importe mucho la amistad, tengo una chance de que me importe un poquito más mi vida amorosa. Ni un mensaje de texto, ni una llamada, ni una visita; son cosas que por ahí complican un poco la situación, pero por el simple hecho de estar en otra y colgarme. Por eso y otras cosas, disculpá.
Volver, de a poquito, a caer y enfrentar la realidad, una vez más. Pensé que yo sabía, entendía e interpretaba correctamente todo, pero siempre están los errores.
Con vergüenza y pudor, me puse a hablar de ese tema que, me parece, no es solamente a mi a quién le cuesta. Tantos rodeos y vueltas no llevan a nada, asi que me hizo entrar en tema con pocas palabras. Por unos segundos casi inexistentes (para mi), empecé a chocar y a darme contra un vidrio blindado, que siempre estuvo ahí y nunca pude mirar de buena manera. Madurar. Pensé que eso ya había pasado, pero parece que no tanto. El punto es que, empecé a ver las cosas un poquito más "large" que hace unas horas atrás. No sé, es una sensación rara ésta de aprender a decodificar correctamente esas palabras de pocas letras que por ahí, salen de la boca de uno con más de una intención. Te da miedo y escalofrío cuando las nombras y, sobre todo, cuando pensás que las podes hacer pasar. Pero, por otro lado muy opuesto, uno se topa con que es normal. Entonces, me dije a mi misma "pucha, ésta es una de esas cosas que están dentro del eslabón que une cada etapa de crecimiento". No sabía que todo se manejaba así y, no voy a hacerme la que está en terreno conocido pero, es algo que sigue dando vueltas por doquier en mi cabeza.
martes, 18 de enero de 2011
"Muchas relaciones son así, como los libros. Conmueven a la persona cuando se la cruza inesperadamente en la calle y luego del saludo de despedida la sonrisa perdura. Pero el resto de los días esa persona ni asoma en los pensamientos. Otras, intensas, no nos permiten imaginarnos sin tenerlas en nuestra vida. Son parte de nosotros, se resignifican, se valoran, se avanza y retrocede, se construye un camino, sinuoso a veces, pero camino común al fin.
Me quedaron palabras por subrayar, espacios por resignificar, silencios por entender. Me quedé en la cuarta o quinta página de un libro gordísimo. Y si cuatro o cinco páginas valieron tanto la pena, entonces el libro entero debía pertenecer, tarde o temprano, a mis favoritos", leí en algún otro blog.
Me quedaron palabras por subrayar, espacios por resignificar, silencios por entender. Me quedé en la cuarta o quinta página de un libro gordísimo. Y si cuatro o cinco páginas valieron tanto la pena, entonces el libro entero debía pertenecer, tarde o temprano, a mis favoritos", leí en algún otro blog.
Escrito el 5 de Enero de 2011:
"En vísperas de los benditos 18. Tengo una terrible nostalgia de lo que, se supone, tengo que festejar en unos instantes. Es una constante y frecuente transmisión de imágenes en la cabeza que sólo YO puedo ver. Para ser más sincera, tengo una inmensa necesidad de no estar aquí sentada en éstos momentos, para estar en otro lado un poquito más "familiar" para mi. Si, suena lo más egoísta, inconformista y hasta oportunista el hecho de aprovechar ésto y decir cosas como éstas aquí. Sin embargo, la realidad no siempre tiene por qué enfadarme tanto: es ESTO y punto.
Tratando de encaminar un poquito éste texto incoherente, me pongo a describir un poco lo que fueron éstos días de "vacaciones". Para comenzar, desde que subí al bendito auto dejaron de ser vacaciones, para convertirse en una malísima y patética PÉRDIDA DE TIEMPO. Cambiar de aire no sólo conlleva estar en otro lado, fuera de tu lugar habitual; sino también, desenchufarse, alejarse o distanciarse un poco más de la gente de todo el año y hasta de toda tu vida, sobre todo de aquellos que te hacen mal y no buscan otra cosa que eso. En fin, pie izquierdo da el primer paso."
2011.
Hoy vuelvo, en nuevo año o tiempo, edad, relaciones, mambos, sentimientos, enojos y nuevas cosas qe qedan atrás.
Me perdí por un buen tiempo, diferente razones o quizás excusas. No lo sé. El punto es qe estoy nuevamente donde, creería, debo estar. No qiero hacer analogías de lo qe ya pasó y hablé (escribí) mucho.
Hoy, encuentro razones para intentar y conseguir cosas qe pensé, iba a añorar por mucho, mucho tiempo más. Y, sin embargo, están aquí, al lado mio aún.
Me perdí por un buen tiempo, diferente razones o quizás excusas. No lo sé. El punto es qe estoy nuevamente donde, creería, debo estar. No qiero hacer analogías de lo qe ya pasó y hablé (escribí) mucho.
Hoy, encuentro razones para intentar y conseguir cosas qe pensé, iba a añorar por mucho, mucho tiempo más. Y, sin embargo, están aquí, al lado mio aún.
jueves, 30 de diciembre de 2010
See you later.
A las pocas personas que lleguen a leer ésto, les deseo un feliz y próspero Año Nuevo. A disfrutar, festejar y empezar otro año con el pie derecho y de la mejor forma.
Y ahora, con ustedes, me retiro de éste medio por tiempo indeterminado por motivos vacacionales. Destino: Brasil (imposible perderme la playa).
Y ahora, con ustedes, me retiro de éste medio por tiempo indeterminado por motivos vacacionales. Destino: Brasil (imposible perderme la playa).
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Start of something new.
Ya está. Ya jugué. Ya moví mi ficha y puse todo lo mejor que tengo y puedo. Ahora, a pilotearla.
Me estoy yendo de viaje. Arriesgar toda una relación a algunos días de ausencia es bastante complicado, sobre todo cuando uno recién está empezando a conocer a la otra persona. Sin embargo, entra en juego la mejor virtud de unos pocos: la confianza. Eso que carecen muchos y qe les sobra a otros. Estaba muy segura. Estaba todo bien. Sentí que era lo mejor qe estaba haciendo, después de algunos meses nublados en mi vida amorosa. Por lo tanto, a mantenerla, conservarla y cuidarla como mejor se pueda. No sé si será, objetivamente, lo correcto. Pero, es algo que me hace muy bien y no voy a dejar de lado, ésta vez. Con tantas preguntas que no tengo la menor idea de cómo expresar, voy a encontrar una sola vía, un sólo camino, una sóla respuesta: la vuelta.
No sé si es algo nuevo lo qe me pasa o, es viejo y nunca le presté demasiada atención. Siempre sin saber, siempre sin certezas ni seguridad, pero con presentimientos. Tengo miedo. Si, miedo. No es la primera vez qe temo algo, pero si lo es si se trata de ésto de estar con alguien de nuevo. Por ahí, me apresuro, me precipito y así termina todo también pero, por ahí no. Quizás, no quiera sufrir el doble de lo que me dolió para llegar a estar como estoy en éstos momentos: no en perfectas condiciones emocionales o sentimentales, pero zafando, de alguna manera. Como sea, hoy realmente no sé si quiero evitar o esquivar ésto nuevo o, tomarlo. "El qe no arriesga, no gana", dijeron alguna vez y, tienen razón. Pero, ¿si yo arriesgo y después termino perdiendo todo lo qe logré? No hay especulaciones ésta vez, no hay planes, no hay tiempo, ganas ni oportunidades para "organizar" ésto.
Nunca nada concreto. Entonces, lo más coherente y posible qe me digan es "si vos no intentás, no vas a saber". Nuevamente, tienen razón. Sin embargo, a mi la razón de otros no va a consolarme si es al contrario, no me convence, no entra en mi razonamiento de estúpida problemática sin solución.
domingo, 26 de diciembre de 2010
Yo quería desaparecer del todo. Un dia dormirme y no despertar jamás. Quería una muerte silenciosa que le quedase grabada para siempre en la conciencia, en el inconsciente y en todas partes de su cuerpo como una viruela mal curada. Quería que le quedara en la cabeza una frase resonando como eco: “No quise ayudarla”.
Cielo Latini.
viernes, 24 de diciembre de 2010
El intruso.
Ya va a haber tiempo para las risas, los abrazos y los besos.
Déjenlo en su mundo. Un mundo muy poco profundo donde no se rie, donde no se llora, donde no se vive a pleno, ni el presente ni el ahora.
Navidad, tiempo de reflexiones. Honestamente, nunca me puse a pensar tanto las cosas como éste año. Le busqué el pelo al huevo y la quinta pata al gato a todo lo que me pasó a mi y a todos los demás. Éste año fue como jugar... Jugar a deducir cosas, a comprender por qué el otro hace eso, y no lo otro; a entender, un poquito más, cómo y de qué manera funciona éste entramado perfecto, que es la vida.
No tengo la mínima idea de por qué en Navidad, sobre todo, salen cosas como éstas. Tal vez, sucede como uno quiere, tal vez no. Particularmente, creo que cada uno es capaz de reflexionar de la mejor manera cuando ve que el final de eso que está siendo reflexionado, está cerca. Entonces, aparecen los mejores deseos, sentimientos, emociones y, hasta reconocimientos por aquellas pequeñas cosas que en todo el año transcurrido, no fuimos capaz de remarcar o encontrar entre tanto. En fin, la gente se une. Encuentra razones o excusas para que el otro acepte un "perdón" que, en otro momento, quizás no lo hubiese aceptado; o, por ahí, busca con ansiedad ver a personas que, por doce u once meses, estuvieron relativamente "desaparecidas" de nuestro sentir, pasar, vivir.
Es un tiempo para la familia también porque, a pesar de todo, son los que, de la forma que sea, siempre estuvieron, están y, uno piensa que van a seguir estando al lado de cada una de nuestras etapas. Se crea como un ambiente de armonía, tranquilidad y, ¿por qué no de PAZ, también?. No es un detalle menor remarcar que, por suerte, ésto sucede una sola vez al año. Afortunadamente, nos da el tiempo justo para saber vivir y, más que nada, disfrutar de momentos tan únicos, como éstos.
No es Navidad todavía pero, en éste segundo, siento la necesidad de desearles a todos una hermosa y FELIZ NAVIDAD! :)
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Entre medio de la histéria, el llanto, la bronca y la idiotez mezclada con embole, es inevitable decir qe fue una noche estupenda. Con lindos arranqes positivos y negativos. Una Cena Blanca qe, si bien no salió como yo lo había planeado (en todos los aspectos) hace días atrás, fue espontánea y única. Quizás la lluvia, el peinado, el maquillaje, la falta de fotos, la ausencia y la presencia inoportuna o, mejor dicho, a destiempo de mi mamá, el llegar demasiado tarde y demás, me jugaron muy en contra.
Observé mucho, miré algo y, ví poco. En momentos como esos, donde la gente y todo te chocan de la desesperación por salir primeros, no te das mucha cuenta de todo lo qe hacen por vos. Y, para ser sincera, anoche no fue la excepción. Sin embargo, tengo la tremenda necesidad de disculparme y, sobre todo, agradecer a varias personas porqe, de alguna u otra forma, hicieron qe anoche yo esté preciosa. Si, más allá de qe yo no lo haya notado o no lo haya qerido ver, fue así. Por eso, en primer lugar a vos, mamá. Agradezco enormemente el laburo y el sacrificio inmenso qe hiciste, hacés y vas a hacer por mi, bah, por nosotras. Te amo como a nadie y, si anoche te grité o te comiste de arriba un mambo más, disculpame. Entonces, te sentís con un peso menos. Después, a esas personitas qe estuvieron ahí y que, si bien fueron a ver todo lo protocolar en sí, también me saludaron, nos sacamos fotos y estuvimos charlando. Las quiero muchísimo pendejas de mierda y, gracias por todo. Ahora, el que más tiene mis gracias es Blas. Si vos, porque valoré muchísimo el qe, en un primer momento, aceptes venir conmigo y qe anoche, me hayás acompañado hasta lo último. Realmente, sos una persona excelente qe vale mucho más qe "mucho".
Ya termina el año, ya estamos más cerca qe nunca. Y, no puedo (no quiero) dejar de pensar en que anoche, específicamente, se cerró nuestro ciclo de promo 2010. Los voy a extrañar una banda, PRTS!
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